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Noticia 14 de septiembre de 2021

Agricultores dejan de sembrar por miedo a perder la producción.

Productores del estado de Hidalgo y Chihuahua coincidieron que sembrar en esta temporada de sequía ha sido una odisea, ya que reportaron que su producción bajó de 30 a 70% con respecto al 2020. Reducción en la producción de sus tierras, elegir a qué cultivo darle preferencia, alza en los costos, pagos injustos y dejar sin trabajo a personas que subsisten del campo es lo que viven algunos agricultores en el país derivado de la fuerte sequía que afecta gran parte del territorio nacional. “Se batalló bastante con el agua, se secaron los ríos, estábamos sacando agua de las pozas. Es la sequía más fuerte que ha impactado en la zona, porque yo nunca había visto que se secaran los ríos. Tanto como perder la siembra no, pero batallar con el agua hace que te baje de 30 a 40% la producción”, describe Genaro Vargas, agricultor del Valle del Metztitlán en Hidalgo. El productor, también señaló que este año ha sido atípicamente difícil, pues al no existir agua en los ríos de la zona, se incrementa mucho el costo de producción y cuando se logra sacar la cosecha los agricultores se enfrentan a otro difícil problema. El caso más fuerte en la zona, reconoce, es el de laguna de Metztitlán la cual se encuentra prácticamente seca. En ese sitio se almacenaba agua para cultivos en otra zona que se conoce como Barranca Chica. “Si dios quiere que en esta época de lluvia nos llueva bien y exista bastante escurrimiento, nos podría aguantar hasta marzo o mayo del siguiente año, pero si no pasa eso vamos a tener los mismos problemas o incluso más fuertes”, manifestó el agricultor con más de 50 años de experiencia. La situación en Chihuahua. En Chihuahua, uno de los estados en donde la situación de sequía es extrema, diversos agricultores han optado por abandonar cultivos y concentrar todo el riego en uno solo, con el que mayores ganancias puedan tener. Luis Delgado, agricultor de la zona centro del estado explica que trabajar el campo bajo esta situación es prácticamente una odisea, ya que baja la producción por lo tanto la economía de las familias se ve amenazada. “Es difícil, porque si con 100% de la superficie cultivable batallamos con los acreedores o con quienes tenemos compromisos financieros imagínate hoy con 30% de superficie. Sólo es para sobrevivir; este año así lo vemos como productores”, expresa. Por su parte, Víctor Velderrain, agricultor de la misma zona señaló que a cada productor, independientemente de lo que siembre, se le otorgan 9 millares de metros cúbicos por hectárea. Este año sólo se dispersaron 2.5 millares. Tanto Víctor como Luis coincidieron que este 2021 será un año de “apretarse el cinturón completamente”, al tiempo que comentaron que de no cambiar la situación para el próximo año, se tendrán que replantear su lugar de trabajo. Ezequiel Arvizu Barrón, profesor investigador del departamento de Sociología Rural de la Universidad Autónoma Chapingo alertó que existe la posibilidad de que, ante la situación tan apremiante, los agricultores decidan cavar pozos clandestinos. “Existe la posibilidad, sin embargo lo ideal sería que ellos tuvieran un permiso de extracción ante Conagua porque involucra estudios técnicos muy profundos para ver con cuánta agua dispone el manto freático. En puebla sí ha pasado”.

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